Daniella’s Journey for Survival

daniella's story

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written by Andrea Guadalupe Padilla Gonzalez

Immigration Law & Justice New York client Daniella has exemplified resilience in the face of adversity at every step in her journey. We are proud to have helped her in small ways. 

Daniella was born in Nicaragua as the eldest among three children. She emerged into a world where the odds seemed stacked against her. Daniella and her three siblings faced the harsh reality of not having their mother’s presence for days on end. As neither of her parents were active in shaping her childhood, Daniella and her siblings were left to navigate the complexities of life alone in a dangerous and at times, unjust, place. Due to their absent parents, her sister and her were subject to sexual abuse by an uncle.

Her neighbors became her respite and even provided her with a private education. She loved learning and recognized its importance in bettering her life. In her educational studies she met her abusive ex-husband, Marcus. In order to escape her uncle and mother, who were trying to force her into sex work, she moved in with Marcus. About a year after that, at only 16 years old, she became pregnant. Her alcoholic and drug-addicted partner became physically abusive. Daniella had multiple jobs in order to sustain herself. Despite all of these unimaginable challenges including her busy schedule and caring for her daughter, she completed high school. During ongoing abuse, she enrolled in multiple trade schools but was not able to complete them.

In an effort to improve her relationship, she moved out of her in-laws and hoped that he would become a better father and partner. However, about 6 months later she became pregnant and he became even more abusive. Daniella recounts that he would constantly say, “You are my property and you will always do what I say.” He was not even present when her daughter was born and arrived a day late under-the-influence of alcohol and drugs.

He continued to be physically abusive and from their apartment neighbors could hear Daniella’s constant screams and pleas for him to stop. She was kicked out of multiple houses because the landlords viewed this as a nuisance but did not ever help Daniella or her daughters. Nicaraguan police do not see domestic violence as a real crime and consider that men have the right to be physically abusive when their partner “needs discipline.” They too view women as men’s property leaving her with no protection.

After months of being absent, her partner reappeared. She told him: “I don’t want you to come into this house. “It is better when you are not here.” It was early in the morning but his breath already stunk of liquor. He became angry when she said that. He stabbed her multiple times in different areas of her body. He dragged her by the hair along the living room floor. Marcus left her there to die. After this incident, he fled to Costa Rica for months and her in-laws convinced her not to press charges against him. As a result of this attack, along with years of physical abuse, she developed many psychological disorders including insomnia, depression and anxiety. She states, “I was either going to kill myself or he was going to kill me.” She left for the United States soon thereafter.

During her time in the United States, Daniella encountered incredible volunteers and individuals who have offered their assistance and support to her. Immigration Law and Justice New York assisted her in beginning an asylum case on her behalf due to the extreme domestic violence she has endured. She kindly thanks managing attorney, TJ Mills, for his constant work on her case. As a result of his commitment and dedication, Daniella currently has her ID and work permit. She is now employed as a medical assistant and has passed all her state board exams. She now cares for an elderly couple that she absolutely loves. She works hard to send money to her daughters and is sending them to the best private school in the area. She happily recounts that her daughters are both high achieving students. She hopes to reunite her family one day.

 

El camino de Daniela hacia la libertad

escrito por Andrea Guadalupe Padilla Gonzalez

Daniella nació en Nicaragua como la mayor de tres hermanos. Emergió a un mundo donde las probabilidades parecían estar en su contra. Nació de una madre adolescente que tenía la responsabilidad de criar a tres hijos cuando cumplió 21 años. Daniella y sus hermanos se enfrentaron a la dura realidad de no tener la presencia de su madre. Ni su padre ni su madre participaron activamente en la configuración de su infancia, dejando a Daniella y sus hermanos a cargo de las complejidades de la vida. Durante la ausencia de sus padres, su tío abusó sexualmente de ella y de su hermana.

Ambos padres la descuidaron. Sus vecinos le dieron alivio y paz e incluso le pagaron por su educación privada. En sus estudios educativos conoció a su ahora ex pareja abusiva. Ella vivía con él para escapar de su madre, que intentaba obligarla a trabajar en el sexo, y de su tío abusivo. Quedó embarazada de su pareja aproximadamente un año después, a los 16 años. Su pareja, que era adicta a las drogas y al alcohol, se volvió básicamente abusiva. Daniella tenía varios trabajos para poder mantenerse. A pesar de sus dos trabajos y cuidando su hija, completó la escuela secundaria. Durante su continuo abuso, se matriculó en varios cursos pero no pudo completarlas. En un esfuerzo por mejorar su relación, se mudó de la casa de sus sueños y esperó que su pareja se convirtiera en un mejor padre y novio. Sin embargo, unos 6 meses después quedó embarazada y se volvió aún más abusiva. Daniella cuenta que él constantemente decía: “Tú eres mi propiedad y siempre harás lo que yo diga”. Ni siquiera estuvo presente cuando nació su hija y llegó un día tarde borracho. Continuó abusando de ella básicamente y desde su departamento se podía escuchar los gritos de Daniella y súplicos para que se detuviera. La desperidieron de varias casas pero nunca la ayudaron ni a ella ni a sus hijas. También explica que la policía nicaragüense no considera la violencia doméstica como un delito real y considera que los hombres tienen derecho a abusar básicamente cuando su pareja “necesita disciplina”. Ellos también ven a las mujeres como propiedad de los hombres.

Su pareja reapareció tras meses de ausencia. Ella le dijo: “No quiero que entres en esta casa. Es mejor cuando no estás aquí”. Era temprano en la mañana pero ya apestaba a alcohol. Él se enojó cuando ella le dijo eso. La apuñaló varias veces en diferentes zonas de su cuerpo. La rastró por el pelo por el suelo de la sala. Marcus la dejó allí para que se desangrara. Después de este incidente, él huyó a Costa Rica por varios meses y sus suegros la convencieron de no denunciar lo en su contra. Después de este ataque junto con años de abuso físico, desarrollaron muchos trastornos psicológicos como insomnio, depresión y ansiedad. Ella afirma: “O me iba a suicidar o él me iba a matar.” Poco después se fue a los Estados Unidos.

Durante su tiempo en los Estados Unidos, Daniella se ha encontrado con increíbles voluntarios e individuos que le han ofrecido su ayuda y apoyo. Immigrant Law and Justice la ha ayudado a comenzar un caso de aslyum en su nombre debido a la extrema violencia doméstica que ha sufrido. Ella agradece a su abogado, TJ Mills por su trabajo constante en su caso, y actualmente tiene su identificación y permiso de trabajo. Ella continúa su amor por la educación y ahora es asistente médica. Recientemente, ha aprobado todos sus exámenes del estado y ahora cuida a una pareja de ancianos a la que ama profundamente. Ella trabaja duro para enviar dinero a su hija. Cuando estaba en Nicaragua, siempre trabajó duro para inscribir sus hijas en las mejores escuelas privadas de su área. Así que felizmente cuenta que sus hijas siempre son las mejores estudiantes de su clase. Ella espera traerlas a los Estados Unidos algún día y no puede esperar hasta el día en que su familia se reúna.

 

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