Vanessa’s Freedom with ILJNY

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Written by Andrea Padilla
 
Vanessa, originally from China, was born into a farming family and was only able to complete elementary school. Working as a factory employee, she earned about $50 per month under challenging conditions and low wages. Yearning for more freedom, around 19 years old, she decided to seek a better life in the United States. 
Since immigrating, Vanessa has built a family and is now a mother of three. Due to the high cost of living in New York City, she and her children were forced to reside with her husband’s parents. Vanessa’s mother-in-law, seemingly harboring resentment, unleashed a torrent of verbal abuse upon her children, particularly the younger ones. 
What commenced as hurtful words soon manifested into physical brutality. When the mother-in-law became abusive, as a mother she would block the hits to protect her children. Vanessa states, “I wanted to protect my children, and it pained me to listen to and watch. I tried my best to protect them.” However, despite her best efforts, her brother-in-law and father-in-law, aligning with the mother-in-law’s desires, spiraled into a disturbing cycle of abuse. She describes her children were often taken to a secluded room for further punishment. Her children did not have a safe home and were left with deep bruises and physical as well as psychological wounds. 
Confronting the relentless brutality, Vanessa took decisive action, reporting the abuse to the hospital and a social worker. This courageous step led to a case being opened by the Administration for Children’s Services (ACS). The hospital, recognizing the profound trauma inflicted on both Vanessa and her children, prescribed not just medical intervention but psychiatric care to navigate the emotional scars etched by their harrowing experiences. 
Amid the trauma she endured as an indirect victim of child abuse, Vanessa found a glimmer of hope through the help of Immigration Law and Justice New York. The Administration for Children’s Services recognized her as a victim based on her cooperation and the harm she suffered. Struggling through these traumatic events with no end, Vanessa stumbled upon ILJNY at a nonprofit organization dedicated to assisting immigrant adults in learning English. Learning about her immigrant rights at ILJNY, Vanessa felt a sense of relief. She realized that there was a pathway to legal representation that could bring about better circumstances for herself and her children.
In Vanessa’s life, the narrative shifts from the daughter of a Chinese farmer to a resilient mother navigating the complexities of family, immigration, and justice in the bustling cityscape of New York. Through adversity, Vanessa’s story is a testament to her strength and determination to carve out a better future for herself and her children. With the guidance of ILJNY, a request for a U-visa has beed filed on her behalf. This visa would provide her with the legal status she needs and allow her to access essential healthcare assistance. Vanessa, grappling with serious medical issues and kidney problems, is desperate for adequate healthcare. If granted the U-visa, she will be entitled to the health benefits necessary for her well-being, including the possibility of an organ transplant. The U-visa, a symbol of hope, could transform Vanessa’s life. 
Looking ahead, after three years in U-visa status, crime victims like Vanessa become eligible to apply for green cards. It’s a journey towards stability and security that Vanessa eagerly anticipates. Grateful for the support of ILJNY, Vanessa expresses, “Thank you to the help from volunteers and attorneys at ILJNY for their tireless efforts in fighting for me and my children.” Through their advocacy, Vanessa is one step closer to the better life she sought to achieve in America.
 

 

Vanessa Libertad Con ILJNY

 
Vanessa, originaria de China, nació en una familia de agricultores y solo pudo completar la escuela primaria. Trabajando como empleada de una fábrica, ganaba aproximadamente 50 dólares al mes en condiciones difíciles y salarios bajos. Anhelando más libertad, alrededor de los 19 años decidió buscar una vida mejor en Estados Unidos.
Desde que inmigró, Vanessa ha formado una familia y ahora es madre de tres hijos. Debido al alto costo de vida en la ciudad de Nueva York, ella y sus hijos fueron obligados a residir con los padres de su marido. La suegra de Vanessa, aparentemente albergando resentimiento, empezo abuso verbal contra sus hijos, especialmente los más pequeños. Lo que comenzó como palabras hirientes pronto se manifestó en brutalidad física. Cuando la suegra se volvía abusiva como madre, bloqueaba los golpes para proteger a sus hijos. Vanessa afirma: “Quería proteger a mis hijos y me dolía escucharlos y mirarlos. Hice lo mejor que pude para protegerlos”. Sin embargo, a pesar de sus mejores esfuerzos, su cuñado y su suegro, alineándose con los deseos de la suegra, cayeron en un inquietante ciclo de abuso que llevó a los niños a una habitación apartada para recibir más castigo. Sus hijos no tuvieron un hogar seguro y quedaron con profundos moretones y heridas físicas y psicológicas.
Ante la brutalidad, Vanessa tomó medidas decisivas y denunció el abuso al hospital y a un trabajador social. Este valiente paso llevó a que la Administración de Servicios para Niños (ACS) abriera un caso. El hospital, reconociendo el profundo trauma infligido tanto a Vanessa como a sus hijos, prescribió no sólo intervención médica sino también atención psiquiátrica para superar las cicatrices emocionales grabadas por experiencias desgarradoras.
En medio del trauma que sufrió como víctima indirecta de abuso infantil, Vanessa encontró un rayo de esperanza gracias a la ayuda de Immigrant Law and Justice New York. La Administración de Servicios para Niños (ACS) la reconoció como víctima por su cooperación y el daño que sufrió. Mientras luchaba sin fin contra estos eventos traumáticos, Vanessa se topó con Immigrant Law and Justice en una organización dedicada a ayudar a adultos inmigrantes a aprender inglés. Al enterarse de sus derechos y las posibilidades que ofrece la Ley y Justicia de Inmigrantes, Vanessa sintió una sensación de alivio. Finalmente, se dio cuenta de que había un camino hacia la representación legal que podría generar mejores circunstancias para ella y sus hijos.
En la vida de Vanessa, la narrativa pasa de la hija de un granjero chino a una madre resiliente que navega por las complejidades de la familia, la inmigración y la justicia en el bullicioso paisaje urbano de Nueva York. A través de la adversidad, la historia de Vanessa es un testimonio de su fuerza y determinación para forjarse un futuro mejor para ella y sus hijos. Con la guía de Ley y Justicia de Inmigrantes, se presentó una solicitud de visa U en su nombre. Esta visa le proporcionaría el estatus legal que necesita y le abriría la puerta al acceso a atención médica esencial. Vanessa, que lucha contra problemas médicos graves y problemas renales, está desesperada por recibir atención médica adecuada. De otorgarse la visa U, tendrá derecho a los beneficios de salud necesarios para su bienestar, incluida la posibilidad de un trasplante de órgano. La visa U, símbolo de esperanza, podría transformar la vida de Vanessa.
En el futuro, después de tres años con estatus de visa U, las víctimas de delitos como Vanessa serán elegibles para solicitar tarjetas de residencia. Es un viaje hacia la estabilidad y la seguridad que Vanessa anticipa. Agradecida por el apoyo de Immigrant Law and Justice, Vanessa expresa: “Gracias a la ayuda de los voluntarios y abogados de Immigrant Law and Justice por sus incansables esfuerzos en luchar por ella y sus hijos”. A través de su defensa, Vanessa está un paso más cerca de la vida mejor que buscaba lograr en Estados Unidos

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